En este post voy a contarte con bastante detalle cómo se sintió mi hijo los días siguientes a la Cirugía de los pies zambos de mi hijo en Barcelona.

Ya te expliqué cómo fue su despertar de la anestesia general en el post Anestesia general: así fue el despertar de mi hijo, y es que al salir de quirófano es cuando nos hacemos conscientes de que todavía están algo adormilados, aunque estén despiertos.

En nuestro caso, mi hijo salió de quirófano con ese adormilamiento, así que puedes imaginar nuestra alegría al verlo… y su escasa interacción con nosotros.

Lo dejamos descansar, y poco después, ya estaba plenamente despierto, plenamente consciente de todo. Había vuelto su sonrisa y sus ganas de hablar, incluso de jugar.

Como lo operaron por la tarde, entre el tiempo que duró la intervención, salida de quirófano y poco más… ya era de noche.

¿Cómo pasaría la noche?

Después de aquella primera operación donde la noche estuvo con mucho dolor, yo estaba preparada para todo. Sabiendo que no sufriría, pero preparada para que tuviera alguna incomodidad o no durmiera bien.

Y no fue así.

Durmió maravillosamente bien durante toda la noche. Del tirón.

Fue un regalo que fuera así, sobre todo verlo despertar sonriente y feliz, sin ningún dolor. En ese momento él fue consciente de que sí, de que esta vez era diferente, y de que no sufriría, porque lo peor ya había pasado y no había tenido dolor.

Recalco lo del dolor porque es importante. Nosotros ya teníamos una experiencia anterior donde hubo un sufrimiento innecesario y donde al final estuvieron a punto de ponerle de nuevo anestesia. Siempre he pensado que se la quitaron precipitadamente, demasiado pronto, para que sintiera ganas de hacer pipí.

Y al retirarle la traumatóloga la anestesia con la que había salido de quirófano empezó el calvario, que duró más de lo necesario.

Por eso recalco este tema, porque es importante. No es tanto el que nuestros peques no tengan que sentir ningún dolor, sino que si esto sucede se ponga una solución rápidamente. No es necesario que sufran.

Y allí, en la Clínica Diagonal, con un sol radiante entrando por el ventanal, amaneció mi hijo más feliz que una perdiz. Y yo también.

Vinieron a traerle el desayuno, y ya quiso moverse.

Era pronto para apoyar, pero inconscientemente ya lo hacía un poco en las posiciones que ponía al estar sentado, tanto en la cama como en la silla de ruedas.

El Equipo Ponseti Dra. Anna Ey vino a verlo después de comer, comprobaron cómo estaba, nos dieron pautas para los próximos días y nos dieron el alta.

No puedes imaginar cómo me sentía yo de feliz, de tranquila.

Nos dieron medicación para el viaje, pero no fue necesaria utilizarla. Vivimos a dos horas de Barcelona, aproximadamente, así que no era un viaje largo y no quiso tomársela porque se encontraba bien y no le dolía nada.

Antes de continuar, te recomiendo que leas el post que escribí sobre nuestro primer posoperatorio, con bastantes recomendaciones que pueden ayudarte: Posoperatorio pie zambo: nuestra experiencia

YA EN CASA

Si la anterior operación, con la transposición de tendones y unas escayolas pesadas y grandes, mi hijo se movía mucho y era lo más autónomo posible, puedes imaginar que esta vez, con una cirugía menor, sin herida abierta y con unos yesos de resina cortos lo hizo mucho más.

Silla de ruedas

La silla de ruedas la alquilamos justo antes de la cirugía, y nos la llevamos plegada en el coche a Barcelona, para poder utilizarla a la vuelta.

Si con seis años, en la primera operación, la utilizó genial desde el principio, puedes imaginar que tras esta operación, con nueve años, también la utilizó genial.

La adaptación a la silla fue casi inmediata, y hasta disfrutando de su uso.

Su autonomía era total excepto para ir al cuarto del baño. Nuestra vivienda tiene las puertas anchas, sin embargo, por una razón que no entiendo, las puertas de los dos baños son bastante más estrechas (pudiendo hacerse más grandes). Desconozco los criterios que utilizaron los arquitectos en su día para poner una barrera arquitectónica en una vivienda que no tiene ningún otro obstáculo (rampa de acceso al portal, ascensor, espacios y puertas grandes en toda la zona comunitaria y vivienda… excepto en los dos baños).

Esto lo comento porque me parece importante, y es algo a tener en cuenta.

No obstante, la parte buena en este posoperatorio es que empezó a caminar con los yesos de resina pocos días después de la cirugía.

Primeros pasos

Aunque al día siguiente de la cirugía él ya comentó de empezar a caminar, la recomendación era esperar un par de días por lo menos.

Y él prefirió esperar esos días, y alguno más, antes de apoyar con fuerza los pies en el suelo.

En este vídeo te muestro cómo fueron sus pasos tras la cirugía en Barcelona, hasta llegar a los de hoy, un año y cuatro meses después.

Poder caminar con las escayolas de resina, pocos días después de la cirugía fue una de las grandes diferencias con la anterior cirugía.

Porque aunque seguíamos utilizando la silla de ruedas para trayectos largos, por casa y en según qué momentos tenía total autonomía.

Esto facilita muchísimo el posoperatorio, lo hace menos duro y menos largo.

Además de que no tenía ninguna molestia.

Dos semanas después de la cirugía, tal y como nos habían indicado, retiramos nosotros en casa las escayolas. En esto me extenderé en detalle en un post a parte, donde explicaré cómo fue la retirada.

Pero aquí quiero avanzar algo: fue algo facilísimo. Sólo estirar y desenvolver la especie de gasa (no sé cómo se llama) que compone el yeso.

Y a partir de ahí puede comenzar a caminar sin los yesos. Aunque no fue tan sencillo porque en ese momento de retirada de escayola revivió la anterior retirada, donde le quitaron las escayolas y retiraron los puntos de forma bastante agresiva, y haciéndole mucho daño.

Todavía lo recuerda. Yo también.

En teoría, la retirada iba a ser un momento, ver los pies tranquilamente, limpiarlos y empezar a caminar sin yesos. Pero no fue así, la retirada fue lenta y respetamos sus tiempos.

No fue ese día el que le limpiamos los pies, ni empezó a caminar, ni siquiera a apoyar.

Esto costó un poquito más, hasta que se atrevió a mirar sus pies, y ver que no había heridas, que todo estaba bien, que tampoco había nada que retirar, ni dolor… Ahí empezó a apoyar y a sentirse raro, pero a dar sus nuevos primeros pasos.

Y esos primeros nuevos pasos fueron el gran regalo de 2021.

En este proceso quiero extenderme en otro post, para explicar bien lo que revivió mi hijo en ese momento que, sin duda, fue el más difícil de toda esta cirugía.

Me encantará leer tu experiencia, si quieres compartirla, tanto aquí en los comentarios como si quieres que la publique en un nuevo post.

Seguimos caminando
Con cariño, Tere