En este post voy a explicarte en detalle en qué consistió la cirugía que le realizó el Equipo Ponseti Dra. Anna Ey a mi hijo el pasado 17 de noviembre de 2021, en Barcelona.

Al final de este post tienes un video podcast explicando cómo fue la cirugía, por si te apetece escucharlo o verlo 🙂

Ya he contado por qué, a pesar de haberle realizado una transposición de tendones en 2018, mi hijo seguía caminando mal, y qué decidieron hacerle para solucionarlo aquí: Valoración pies zambos de mi hijo antes de la cirugía. Si no lo has leído te lo recomiendo muchísimo.

En este caso fue todo muy diferente a la primera operación, íbamos sin miedo y con la certeza de que estábamos en las mejores manos.

Estábamos muy tranquilos. Mi hijo también.

En ese momento mi hijo tenía nueve años y ya era muy consciente de todo el proceso, de lo que se había hecho bien y de lo que no, y, sobre todo, de por qué a estas alturas y después de tanto, continuaba caminando mal y sintiendo dolor.

Y ya era muy consciente de quién es la Dra. Anna Ey, discípula del Dr. Ponseti y referencia internacional.

Es algo que a lo largo de los años le he tenido que ir explicando, porque él también se ha hecho muchas preguntas, y también se ha enfadado. Yo transmito lo que le sucede, y lo transmito como madre, pero él es quien lo vive en primera persona, quien lo siente, quien lo sufre.

El día 17 de noviembre de 2021 nos presentamos a la hora indicada en la Clínica Diagonal de Barcelona. El trato fue exquisito desde el primer momento.

Y aquí hago un agradecimiento especial a la Clínica Diagonal por su trato y por su comportamiento hacia nosotros el tiempo que estuvimos allí, por cuánto nos ayudaron y facilitaron, especialmente por el momento difícil en lo personal que estábamos atravesando.

Precisamente por eso aún lo valoro más. Desde aquí, GRACIAS.

Vistas desde la habitación de la Clínica Diagonal

La verdad es que, a pesar de todo, la espera en la clínica no se hizo larga. Y eso que no podía comer ni beber.

Desde que entramos en la clínica estuvimos bien, ahí estábamos mi marido, mi hijo y yo. Fuimos a la visita con el anestesista y después realizamos, tal y como nos habían indicado, los trámites para el ingreso.

Poco después nos acompañaron a nuestra habitación.

Y ahí ya todo fue alegría. Mi hijo la revisó de arriba abajo, miró por el ventanal, hasta que decidió ponerse a ver un ratito la tele. Se sentía como un rey, y los nervios quedaron en un segundo plano.

Hasta que se acercó el momento de la cirugía. Entonces empezó a sentirse intranquilo y a exteriorizar sus nervios en forma de preguntas.

¿Quién le aseguraba que no iba a sentir dolor?

Eso ni yo podía asegurarlo, pero sí tenía claro que iba a ser mínimo. Mi confianza plena estaba y está en este equipo. Y así se lo transmitía cada vez que me lo comentaba, que no sería como la otra vez. Porque de eso estaba segura, que no sería como la anterior operación.

Así lo tranquilizaba, diciéndole la verdad. Y él también estaba convencido, aunque se sintiera algo nervioso por la intervención.

ENTRADA EN QUIRÓFANO

La entrada en quirófano fue acogedora y hasta divertida. Entró en la camilla, acompañado de mi marido y de mí. El Equipo Ponseti Dra. Anna Ey nos recibió con la cercanía y alegría de siempre. Y eso tranquiliza.

Empezaron a hablar con él, le pusieron un vídeo en el móvil… Y así entró. Algo nervioso, sí, pero distraído y acompañado.

No se enteró de nada más. Ese es el último recuerdo que tiene antes de dormirse. Le pusieron la vía ya sedado con una máscara, sin pinchazo.

Y esto lo agradezco muchísimo. Y él también. Qué importante minimizar el dolor, y qué importante que la entrada a un quirófano sea lo más cariñosa y fácil posible.

Y esto es una diferencia importante con respecto a la operación de 2018.

Especialmente con los niños tendríamos que tener más consideración y un trato mucho más agradable, sin olvidar que son niños asustados, aunque no se quejen ni lloren, igualmente están asustados y necesitan cariño.

La espera

Creo que tener la certeza de la excelencia del Equipo médico que lo iba a operar nos dio tranquilidad. Todo fue más fácil, más fluido, más cómodo… Algo que agradecí especialmente en ese momento de mi vida.

Por eso agradecí tanto las facilidades y trato de la Clínica Diagonal, y del Equipo Ponseti Ey.

Mientras nuestro hijo estaba en quirófano la espera fue tranquila, sentados mi marido y yo en el sofá de la habitación. Sólo esperando. Los dos estábamos tranquilos, aunque con muchas ganas de que nos llamasen para decirnos que la cirugía había terminado y todo había ido bien.

Y con muchas ganas de ver a nuestro hijo.

Lo habíamos acompañado hasta la entrada de quirófano, nos habíamos despedido con tranquilidad y nos habían dicho que subiéramos a la habitación, que en cuanto la cirugía terminase nos avisarían.

Y así fue.

Sé que siempre puede haber contratiempos, pero esta vez tenía la certeza absoluta de que todo iría bien. Estábamos donde teníamos que estar, y en el momento que teníamos que estar… después de tanto tiempo.

Así que yo estaba tranquila.

Esperando, pero tranquila.

La cirugía fue mucho más corta que la anterior, así que no se nos hizo larga. En cuanto terminó, nos avisaron para decirnos que todo había ido bien, que fuéramos a la puerta de quirófano, donde habíamos ido antes para despedirlo, y nos explicarían.

Fuimos y nos explicaron con toda la calma y tranquilidad del mundo cómo había ido todo, cómo estaban sus pies. Estaban contentas, y nosotros también.

Una tenotomía

Nos explicaron felices que fue lo primero que realizaron: la tenotomía.

Y al hacerla el pie cambió completamente. Eso era lo que más necesitaban los pies de mi hijo, una tenotomía bien hecha.

Ya te expliqué en el post Valoración pies zambos de mi hijo antes de la cirugía que en la anterior operación lo que le habían realizado a mi hijo fue un alargamiento del tendón de Aquiles en escalera, es decir, unos microcortes para rasgar el tendón y que vaya estirando… pero sin cortar completamente. Lo cual no es igual de efectivo.

El Equipo Ponseti Dra. Anna Ey le realizó una tenotomía completa en cada pie. Y me enseñaron una fotografía.

Nunca había visto hasta ese momento los pies de mi hijo así.

Nos explicaron que el cuerpo ya había realizado mucho trabajo interno readaptándose. Especialmente el tendón que se había pasado anteriormente por un sitio que no era. Esto ya nos lo dijeron en la visita de valoración para la cirugía, pero ahora vieron que todo respondía mucho mejor de lo esperado.

LA CIRUGÍA

Y ahora voy a lo importante, a lo que le realizaron en los pies, según indica el informe (y que me explicaron detalladamente):

  • Tenotomía de Aquiles bilateral, es decir, una tenotomía en cada pie.
  • Fasciotomía
  • Miofasciotomía del aductor del hallux
  • Tenotomía de flexores de dedos trifalángicos

Todo en ambos pies.

Se realizó mediante anestesia general.

El abordaje de la cirugía fue percutáneo, es decir, mediante una técnica menos invasiva (no es cirugía abierta), minimizando el tiempo de recuperación y la cicatriz.

Por eso las cicatrices están cubiertas por unas pequeñas tiritas. El trabajo va por dentro, pero la lesión en la piel y tejidos es mínima.

Si te estás preguntando por qué hubo que hacer una segunda cirugía (esta vez por un equipo médico experto en el tratamiento del pie zambo), te recomiendo que leas este post: Valoración pies zambos de mi hijo antes de la cirugía.

Los pies de mi hijo han recibido más obstáculos de la cuenta, y el recorrido no ha sido el correcto, así que lo que se realizó en esta cirugía es adaptar para que termine de definirse bien el camino de los tendones y los pies puedan pisar bien.

No podemos volver el tiempo atrás y deshacer lo hecho, si hay alguien crítico aquí soy yo, principalmente conmigo misma. Ahora también sé que esa operación de 2018 realizada por el equipo médico anterior y que no fue efectiva, me enseñó mucho. Me quedo con ese aprendizaje, y toda la ayuda que he podido realizar, y realizo, gracias a ello.

Otra cosa es que esté enfadada, sobre todo porque en estos once años todo sigue realizándose igual. Sin cambios en los protocolos, sin una mayor formación… Pero ese es otro tema que espero mejore algún día.

Después de la cirugía se le colocaron unos yesos de resina que cubrían el pie (dejando libres los dedos) y parte de la pierna (sin llegar a la rodilla).

¡Menuda diferencia con las de la cirugía anterior!

A simple vista puede ser mínima la diferencia (aunque ya se aprecia bastante), pero estos yesos son muchísimo más cómodos, no pesan tanto, puede doblar las piernas (los otros cubrían hasta encima de las rodillas) y puede apoyar y caminar con ellos desde casi el principio.

Sobre esto escribiré en detalle en otro post, explicando el posoperatorio y cómo fue todo ese proceso de los yesos.

Comparto aquí una foto para que veas cómo eran estos yesos.

Yesos de resina. Foto realizada después de la cirugía, ya en la habitación.

Por esto siempre recalco lo importante que es que el tratamiento lo realice un equipo médico experto.

Mi agradecimiento infinito al Equipo Ponseti Dra. Anna Ey.

Gracias a las tres: Dra. Anna Ey, Marta Vinyals y Dra. Paula Míguez.

Y hasta aquí este post. En el próximo te explicaré cómo fue su despertar, la primera noche, cómo estuvo al día siguiente, cómo fue el posoperatorio en general, la retirada de yesos, nuestro día a día, volver a caminar… Mucho por contar todavía.

Si tienes cualquier duda o experiencia que comentar, me encantará leerte y responderte aquí abajo en comentarios 🙂

Seguimos caminando
Con cariño, Tere