Este es el primer post de una nueva etapa en el blog. Una etapa que inicio después de un año sin escribir aquí. Después de tanto.

En este post quiero compartir algo de este año, los motivos por los que no he publicado y algo bonito.

¡Empezamos de nuevo!

De todo lo importante que viví el pasado 2021 hoy voy a escribirte sobre algo maravilloso: gané el Premio Madresfera al mejor blog en la categoría Concienciación.

Fue (y sigue siendo) algo muy especial, un reconocimiento al trabajo que he realizado durante siete años de forma totalmente altruista, desde lo más profundo de mi corazón.

Lo he explicado muchas veces, Mis Pies Zambos nació sin pensarlo, de forma espontánea… sólo con el interés de que nuestra experiencia pudiera ayudar a alguna familia que viviera lo mismo que nosotros.

En ese momento las redes sociales no estaban en su pleno apogeo, las familias no abanderaban la malformación, ni la hacían visible en su mayoría (más bien lo contrario), no existía la conciencia que existe hoy en día, y por tanto, no existía la fuerza y seguridad como padres que tenemos hoy. Hablamos de septiembre de 2011.

Todo ha cambiado. Ahora existen publicadas muchas realidades de familias, muchas cuentas en instagram compartiendo cada momento del proceso, muchos grupos en redes sociales en los que las familias nos nutrimos de información. Incluso existen profesionales que difunden activamente el Método Ponseti como mejor tratamiento del pie zambo.

Eso me enorgullece.

Esta realidad consigue hacer nuestros caminos mucho más fáciles. Y yo he formado parte de ello.

He formado parte de un cambio que ensalza a nuestros hijos, que normaliza la malformación sin minimizarla, y que nos acerca a una información de calidad a la que tenemos derecho.

Nuestras decisiones son más fáciles, porque tenemos más información y hemos creado unas redes maravillosas entre familias.

PREMIO MADRESFERA AL MEJOR BLOG EN LA CATEGORÍA DE CONCIENCIACIÓN

Por eso, recibir el Premio Madresfera al mejor blog en la categoría de Concienciación me ha emocionado hasta puntos que no podéis imaginar.

Fue un maravilloso regalo.

Un regalo que llegó en uno de los peores momentos de mi vida: casi dos meses después de que mi hermano Sergio falleciera, y dos días antes de que mi padre también falleciera.

En mitad de un duelo que todavía no habíamos podido comenzar a causa de la miseria humana que, queramos o no, existe. Y en mitad del posoperatorio de mi hijo, al que acababan de realizar la cirugía en sus pies.

Entonces recibí dos regalos: la operación en Barcelona de los pies zambos de mi hijo, y el Premio Madresfera.

Sin saberlo inicié un proceso de duelo en el que he hecho algo más que sentir la ausencia de mi padre y mi hermano, he abierto los ojos a otra realidad, ganando lucidez en muchos aspectos de mi vida. Todo ello atravesando el dolor y soltando a personas, situaciones y proyectos que no eran para mí.

Y en esta situación dejé de escribir, alejándome de las redes sociales y cerrando proyectos en los que llevaba trabajando muchísimo, y retrasando la esperadísima segunda edición del cuento «La fuerza de mis pies».

Me he regalado este tiempo, para mí.

Y con ello, me he regalado una profundidad en mi misma y un aprendizaje de vida brutal, incluyendo a todo mi entorno, personal y profesional.

No ha sido fácil, pero sí necesario.

Igual que durante siete años me he exigido un trabajo constante y diario escribiendo post, participando y gestionando el grupo privado en Facebook, publicando en las redes sociales (Instagram, Facebook y Twitter), y respondiendo muchísimas dudas e inquietudes en privado.

Ahora es momento de iniciar una nueva etapa en la que hoy sólo puedo decir que voy a dar prioridad al blog, y de forma relajada.

Empiezo esta nueva etapa con mucho agradecimiento.

Os doy las gracias, porque ni en mis mejores sueños pude imaginar todo lo que iba a realizar a través de este blog que abrí en enero de 2015, cuando creía que el tratamiento que habían realizado en mi hijo estaba bien hecho, y estaba convencida de que sus pies zambos estaban totalmente corregidos.

No ha sido fácil, ha sido un camino duro. Y lo sigue siendo. Ahora ya estamos en manos de un equipo médico en el que confío plenamente: el Equipo Ponseti Dra. Anna Ey.

Después de la primera operación decidí que nadie más que ellas tratarían los pies de mi hijo.

Pero esto lo iré compartiendo en próximos post, porque quiero explicarlo todo en detalle: el estado de sus pies antes de la segunda cirugía, por qué la transposición de tendones realizada hace cuatro años no fue efectiva, cómo fue la cirugía en Barcelona, qué le realizaron, cómo vivimos este post operatorio y diferencias con el primero, cuánto tardó en caminar, cómo está hoy… Lo voy a contar todo.

Empiezo hoy una nueva etapa, en la que tengo el propósito de centrarme en otros proyectos y empezar a caminar de otra manera.

Seguiré escribiendo aquí, siempre que tenga algo que compartir.

Seguiré abierta a compartir vuestros testimonios.

Tendré menos presencia activa en redes sociales.

Dejo de compartir en el podcast porque, aunque me encantaba hacerlo, no podéis imaginar la cantidad de horas que lleva cada episodio: preparar entrevista, realizar entrevista y, sobre todo, la edición.

Seguir haciéndolo yo sola es totalmente inviable, y pagar a alguien para que lo edite, también. Así que continuaremos por aquí. Como al principio, en el blog.

GRACIAS

Recuerdo la gala de los Premios Madresfera con mi mente algo difusa. La recuerdo bien, pero supongo que el momento en el que me encontraba lo difumina todo, incluso la alegría.

Porque algo sí aseguro, la alegría y la emoción fueron infinitas, aunque empañadas por mi momento personal.

Creo que entré en shock. En ese momento en el que pronunciaron el nombre del blog, ese momento con esas tres palabras… entré en shock. Me emocioné. No recuerdo ni lo que dije, pero sé que lo que dijera fue lo que sentía mi corazón en ese momento.

Recuerdo las caras de Mónica (Madresfera) y Vanesa (Y de verdad tienes tres).

Pude sentirlas muy cerca y es algo que agradezco. Sobretodo por el cariño que tengo hacia ellas, y porque son personas inspiradoras, como mujeres, madres y profesionales.

A ellas especialmente les agradezco no sólo el abrazo que sentí en el momento de la «entrega» de premio, sino el abrazo que he recibido muchas otras veces. Y el apoyo que siempre han dado a este blog, a esta malformación, y a mí.

También sentí y doy gracias a esas personas que siguieron la gala y estuvieron acompañándome en ese momento, las que lloraron conmigo, las que me abrazaron. Las que están siempre. GRACIAS.

Y a cada familia que me leéis, que me apoyáis, que confiáis en mí… GRACIAS.

Sentí los abrazos incluso a través de la pantalla, porque esa es la maravilla del sentimiento, que se siente en cualquier lugar.

Porque la gala fue virtual, el Covid hizo que este año también fuese un evento online. Y tengo que decir que, en cierto modo, para mí fue lo mejor dada mi situación en ese momento, aunque eché de menos abrazar físicamente a muchas personas.

Di las gracias y doy las gracias a todas las personas que de una u otra forma me habéis acompañado en el camino. Personas que habéis confiado en mí, sin vosotras ni este premio ni el blog tendrían sentido.

Somos una comunidad pequeñita y, sin embargo, aquí estamos: con un Premio de la mayor comunidad de blogs de maternidad, Madresfera.

Siendo altavoz de la malformación del pie equinovaro, y cada vez nutriendo internet de más información y más tranquilidad. Ahora sólo falta que cada vez más profesionales se formen para tratar el pie zambo por el Método Ponseti de forma correcta.

Ya nos hemos encontrado, ahora todo es más fácil.

Feliz día y feliz vida

Seguimos caminando

Con cariño, Tere.