La férula que aparece en la foto es la férula de abducción Dennis-Brown. A lo largo del blog he escrito muchísimo sobre ella porque es la férula que utilizó mi hijo.

También pude hacer una comparativa con la información que me proporcionaron algunas familias, tanto de los diferentes modelos de la férula Dennis Brown, como de la férula Mitchell Ponseti.

Pero en este post no voy a entrar en el modelo concreto, sino en el uso de la férula de abducción como parte de nuestro día a día.

La férula que utiliza esta niña no es la férula de abducción más cómoda y sin embargo esta pequeña bebé es feliz, adaptada a sus botitas aunque le aten los pies.

Hay algo que no deja de sorprenderme, y es cómo nuestros pequeños grandes campeones se adaptan a todo, y lo superan, y nos dan grandes lecciones de vida.

Esta foto me parece preciosa. Y en cierta forma me reconcilia con una parte importante de nuestro propio proceso.

Me hace recordar que a pesar de las heridas y las dificultades, mi hijo siempre ha sido un niño feliz, también con su férula. Que nada lo limitó, y gateó muchísimo, se ponía de pie con la férula, se movía con ella y hacía todo lo que quería hacer, adaptándose a ella.

Sí es verdad que a medida que fue creciendo y sólo la utilizaba para dormir empezó a ser más complicado ponérsela.

Por eso creo que es muy importante utilizarla bien e integrarla en nuestro día a día, aceptándola como algo con lo que tenemos que convivir durante cinco años, tal y como indica el Método Ponseti a día de hoy.

Aceptarla como parte de nuestro día a día, como una ayuda a nuestros pies zambos preciosos.

Y esa aceptación empieza con nosotros, los padres. A veces sin darnos cuenta la rechazamos pensando que nuestro bebé no será feliz con ella, que sufrirá, que será duro… Pero nuestro bebé nos sorprende.

Nuestros hijos siempre nos sorprenden porque son nuestros grandes maestros. Los mejores maestros.

Si nosotros aceptamos nuestra realidad, nuestros hijos también lo hacen. Y siguen siendo felices, niños felices.

Pero sí es verdad que a medida que crecen empieza a ser cada vez más difícil, por eso es bueno integrar la férula en nuestro día a día, como parte de nuestra vida.

Hay algunas acciones que nos pueden ayudar y que quiero compartir aquí:

Utilizar la férula como elemento de juego.

Ponerle la férula a los muñecos de nuestro hijo.

Comprar o hacerle un muñeco o muñeca con una férula puesta

Un cuento. En este caso no puedo dejar de recomendarte el cuento «La fuerza de mis pies», donde los niños pueden verse reflejados en nuestra propia historia de vida. No son los únicos. No estamos solos.

Además, este cuento es totalmente benéfico. Todos los beneficios que se obtengan con su venta irán destinados a ayudar a familias de niños con pies zambos.

Esta muñeca es un obsequio que me hicieron desde Clubfoot Europe 🙂

La férula de abducción es la última fase del Método Ponseti. No corrige los pies, pero mantiene la corrección. Evita un retroceso. Evita en un altísimo porcentaje que los pies entren en recidiva.

Es muy importante un buen uso, respetando el protocolo, por difícil o duro que parezca al principio.

Todo tiene un final… Esto también.

Cuando nos demos cuenta esta pequeñina estará corriendo con sus pies libres y corregidos para siempre ❤

Así es el Método Ponseti.

Esta es la verdadera magia.

Esta foto me ayuda a reconciliarme con mi propia parte del proceso.

Me ayuda a recordar que mi hijo se adaptó muy bien a ella y que nada lo limitó.

Gracias a la mamá de esta pequeñina por enviarme esta foto tan bonita para publicar.

Seguimos caminando ✨
Feliz día y feliz vida 👣💚