Me dais las gracias muchas veces, pero de verdad que yo también os doy las gracias. Por todo lo que me llega a cambio, por vuestro cariño, por vuestra confianza, por vuestra ayuda… Y porque poder ayudaros desde mi experiencia y aprendizaje me hace inmensamente feliz.

Hace unos días contactó conmigo una mamá en mi cuenta de Instagram, desde Galicia.

Estaba angustiada, se sentía «perdida» y sin saber cómo actuar con su bebé.

Esta mamá tiene a su bebé de dos meses y como muchas de nosotras apenas ha recibido información sobre el tratamiento y sobre qué es lo mejor para su hijo.

El día en que me contactó fue el primer día de la férula de abducción, justo después de quitarle los yesos post tenotomía.

Y no sabía cómo actuar con su bebé.

Tenía mucho miedo a que las botas no estuvieran bien colocadas, o mal apretadas, a que le hicieran heridas, a dejarlo dormir en una «mala» posición, dudaba sobre qué ropa ponerle para que estuviera más cómodo, si quitarle la férula a cada cambio de pañal o para darle el pecho…

¿Cómo hacer todo eso? ¿Qué es lo mejor para nuestro bebé?

Seguro que te suenan estos miedos e inseguridades porque yo creo que los vivimos muchas y muchos.

Me envió unas fotos para enseñarme la posición, y que yo le dijera si estaba correcta o no… Me explicaba que su talón no estaba bien colocado, y quería mi opinión.

Y lo que vi fue unas botas grandes. Una férula de abducción con unas botas enormes para su bebé.

Y le dije que esas botas eran muy grandes, que tan grandes no era efectivo.

Me comentó que eran las que le habían vendido en la ortopedia, que no tenían más pequeñas.

Yo le sugerí otros fabricantes, que además le provocarían menos heridas.

Le pregunté si su traumatólogo había visto esas botas puestas en el bebé y me dijo que sí, y que las vio bien.

Que la enfermera sí comentó que eran demasiado grandes. Pero su traumatólogo lo vio bien y, como si estuviera todo correcto, le dieron cita para revisión dentro de dos meses.

Esta mamá tenía miedo de que las botas le produjesen heridas y retrasasen el tratamiento.

A mí me dio miedo que las botas al no ser efectivas le produjesen una recidiva.

Me transmitió un tremendo sentimiento de soledad que me llegó al alma, quizás porque yo también sentí en su día esa angustiosa soledad, sin el abrazo ni la información que necesitamos.

Y la abracé. Desde la distancia, como pude.

Y en ese abrazo le di la información que necesitaba, con la recomendación que al día siguiente la dejó absolutamente tranquila.

Qué importante y necesario es que las personas que tratan a nuestros peques estén formadas y entrenadas para tratar el pie zambo por el Método Ponseti.

No me cansaré nunca de repetirlo: el Método Ponseti no admite variaciones. No sirve cualquier cosa, ni cualquier persona.

Es importante todo, porque todo está estratégicamente estudiado para minimizar el riesgo de recidiva.

Y cuando el equilibrio se rompe, cuando se producen variaciones en cualquier parte del Método, se incrementa muchísimo el riesgo de recidiva.

Pero esto no lo sabemos las familias.

Porque, por desgracia, cuando ocurren cosas como esta, no van aisladas.

No sé cómo se realizó la fase de manipulación, escayolado y tenotomía. En esta foto los pies se ven bastante bien.

Pero su traumatólogo había pautado 23 horas al día hasta los 9 meses. Y esto no es lo más indicado.

El Método Ponseti está en constante actualización y estudio, y busca el equilibrio entre el desarrollo del bebé y minimizar al máximo el riesgo de recidiva.

En el caso de utilizar más horas de las recomendadas la férula puede afectar al desarrollo motor del bebé.

La mamá de este bebé estaba preocupada porque había leído aquí en el blog que el Método Ponseti establece otra pauta.

Así es, el Método Ponseti pauta 23 horas al día durante los tres primeros meses y luego un descenso progresivo de horas hasta llegar a las 12 horas al día, que llegará mínimo hasta los 4 o 5 años de edad.

Puedes leer las pautas en detalle en este post: https://www.mispieszambos.com/2020/12/15/protocolo-metodo-ponseti-ferula-abduccion/

Y a todo esto tenemos que añadir que se encontró con tiendas que venden material de ortopedia sin conocimientos del pie zambo y de la férula de abducción.

«En tres tiendas diferentes no conocen la marca de la férula ni tampoco lo que es el pie zambo»

Mi consejo fue claro: huye de cualquier sitio o persona que no esté preparada para ello. Y, por desgracia, en el ámbito del pie zambo sigue existiendo mucho desconocimiento y falta de preparación.

Tres días después de nuestra conversación, el bebé fue atendido por una profesional capacitada y entrenada en el Método Ponseti.

Esta profesional le indicó que los yesos que le habían puesto después de la tenotomía no estaban con el ángulo correcto.

Efectivamente, las botas eran exageradamente grandes por un error de fabricación.

La barra no cumplía la distancia adecuada respecto a los hombros del bebé y estaba haciendo que sus rodillas giraran hacia dentro.

Le dejó unas botas adecuadas para sus pies y evitar una recidiva.

Va a comenzar un tratamiento de fisioterapia para ayudarle y, si los ejercicios son todo lo efectivos que se esperan, no precisará de ninguna cirugía.

La mamá está muy feliz y muchísimo más tranquila.

Y yo también 🙂

Por eso doy las gracias, porque para mí esto es un regalo, poder ayudar a que los niños estén mejor tratados y las familias más tranquilas.

Gracias porque siento que formamos un maravilloso equipo: las familias y los profesionales.

Feliz día y feliz vida

Seguimos caminando