En este episodio del podcast o post del blog voy a explicarte qué es la displasia de cadera y cómo lo vivimos nosotros, ya que mi pequeñín nació además de con los dos pies zambos, con displasia de cadera.

Uno de mis mayores agradecimientos es que mi hijo naciera sólo con pies zambos. Aunque, en realidad, no nació sólo con pies zambos, porque lo acompañaron otras cosas, como la tortícolis que no fue tortícolis y que te expliqué en el episodio anterior, o la displasia de cadera de la que voy a hablar hoy.

Y aunque me hubiera gustado que mi hijo hubiera nacido sin la malformación, para qué engañarnos, puedo decirte que siempre he dado gracias. De corazón.

Recuerdo el primer día esperando con mi bebé en brazos en la puerta de la consulta… Recuerdo mi miedo y mi incertidumbre… Y llegó él… Ese niño en silla de ruedas no sólo tenía los pies zambos. Y me devolvió a la realidad. Y al agradecimiento.

Apreté a mi hijo contra mí, suspiré y di gracias.

Eso me devolvió a la realidad. A mi realidad y a otras realidades. A partir de ahí, creo que algo fue cambiando en mí.

La primera vez que llevamos a nuestro pequeñín a pediatría vieron que algo no estaba bien en la cadera derecha, así que nos dijeron que lo miraran en traumatología.

Y allí lo revisaron y le hicieron una radiografía. Efectivamente, tenía displasia en la cadera derecha.

En nuestro caso, la solución era fácil y de poco tiempo (esto es relativo, según se mire), sólo tenía que llevar una férula durante varios meses.

¿Qué es la displasia de cadera?

La displasia de cadera consiste en un desplazamiento del fémur que hace que quede separado de la pelvis.

Es decir, queda separada. Un poquito o mucho, según el caso.

Existen diferentes grados de displasia, y dependerá de ello el método utilizado para su corrección, y su duración.

Si el grado de displasia es leve, se corrige la posición mediante el uso de férulas correctoras.

Si el grado de displasia es severo, se tiene que tratar mediante técnicas más agresivas y molestas, como los yesos alrededor de la cintura y la pelvis, u otro tipo de aparatos, y si esto no funciona, se interviene quirúrgicamente.

Afortunadamente mi hijo tuvo una displasia leve que sólo precisó de unos meses llevando un pañal de frejka.

El pañal de frejka es una férula de plástico recubierta con un peto de tela, con dos enganches hacia el peto y que sujetan la parte de abajo, que es rígida y separa las piernas manteniendo una posición siempre abierta como si el bebé estuviera sentado sobre un caballo (bueno, más o menos…).

Y tenía que llevarlo puesto todo el día, sólo se le quitaba para los cambios de pañal, vestir y bañar.

Así que te puedes imaginar a un recién nacido con las piernecitas enyesadas y una férula que inmovilizaba sus movimientos y le obligaba a mantener una posición con las piernas abiertas.

Además, resultaba un gran inconveniente cada vez que le cambiábamos el pañal, ya que había que quitarla y volverla a poner entera.

También resultaba muy incómodo a la hora de colocarle al pecho, ya que estaba en una posición rígida y poco adaptable a mi cuerpo.

Esto tiene mucho que ver con lo que te comentaba en el episodio anterior sobre cómo percibía yo el cuerpo de mi hijo.

¿Y esto tiene algo que ver con los pies zambos?

Pues sí.

Aunque la displasia de cadera es algo muy frecuente en recién nacidos, sí es frecuente que se de en niños que nacen con pies zambos.

Sé que hay profesionales que solicitan o recomiendan la realización de otras pruebas médicas, como la amniocentésis, para descartar otras afecciones.

En nuestro caso lo revisaron bien y no vieron indicios de nada más.

Lo que no nos comentaron en ningún momento fue la alta probabilidad de que nuestro hijo tuviera displasia de cadera.

Y es que los niños con pies zambos tienen una alta probabilidad de venir acompañados de una displasia de cadera.

A través de diferentes experiencias de padres, he podido saber que hay hospitales en los que tienen activado el protocolo de revisar las caderas de los niños con pies zambos, de forma rutinaria.

Nuestro pequeñín llevó cuatro meses la férula, le hicieron una radiografía, vieron que ya estaba bien, y comenzamos una nueva etapa mucho más cómoda… Sólo con la férula de abducción para mantener la posición de los pies.

 Y hasta aquí por hoy.

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Feliz semana,