Este post es el contenido del episodio 1 del Podcast Mis Pies Zambos «Pies zambos: una malformación, un principio». Puedes escucharlo desde aquí:

Un día, aparecieron en mi vida unos pies tan bonitos y especiales que marcarían mi camino para siempre.

No son los únicos pies especiales de mi vida, pero sí los que han hecho que me ponga a escribir y hablar de ellos.

Son mis pies, aunque físicamente no sean míos.

El nombre del blog y ahora del podcast, no es casualidad.

Mis Pies Zambos son los pies de mi hijo, pero los siento más míos que si lo fueran en realidad.

Ellos son los pies que llevan mostrándome un nuevo camino desde que nacieron, que me enseñan cada día desde que los tengo conmigo.

Evidentemente esto es una metáfora, me gusta referirme así a mi hijo y a la malformación con la que nació.

Gracias a esta malformación estoy aquí, hablando de pies zambos.

Bienvenid@ al podcast de Mis Pies Zambos 🙂

Ya era hora, tenía muchas ganas y creo que esto es algo que yo misma a mí misma llevo pidiéndome mucho tiempo.

Y por si no me conoces voy a presentarme:

Soy Tere González Buetas y llevo desde 2014 creando contenido en blogs y redes sociales. Soy mamá de dos pequeñines de 5 y 7 años.

Y siempre me ha gustado escribir, es lo que llevo haciendo desde que aprendí a hacerlo. Antes escribía relatos, novelas y poesía.

En 2014 creé un blog de maternidad (mimundoconpeques.com) y ahí me convertí, sin darme cuenta, en blogger, escribiendo vivencias, experiencias y todo lo que pasa por mi cabeza y me apetece escribir.

Soy autora del cuento «La fuerza de mis pies« que salió publicado en diciembre de 2018, y en el que de una forma bonita cuento la historia de mi hijo, una historia de superación, de aprendizaje de vida y de amor.

Puedes adquirirlo desde mi página web teregbuetas.com y en amazon.

En 2015 creé el blog mispieszambos.com para intentar ayudar a otras familias que se encontrasen en la misma situación que me encontraba yo, que me he encontrado yo y que me encuentro yo.

Así que llevo desde entonces visibilizando los pies zambos y ayudando como madre en lo que puedo.

Y aquí me tienes, hablando de pies zambos, hablando de mí, de mi experiencia, de mi aprendizaje… Y espero que te guste y que te sirva.

Este podcast nace de una necesidad de compartir todavía un poquito más, de visibilizar y de dar voz a miles y miles de pies.

Porque, por lo menos, 1 de cada 1000 niños nace cada día con pies zambos.

Y estamos hablando de muchos niños, aunque parezcan poquitos y aunque creamos que a nosotros nunca nos va a pasar.

Y aunque fueran poquitos, y aunque fuera uno, merece la pena esa voz, porque son y porque existen.

En septiembre de 2011, embarazada de 20 semanas, diagnosticaron que mi hijo venía al mundo con los dos pies zambos.

No nos lo esperábamos, no habíamos oído hablar nunca de esta malformación y fue un shock.

Desde ese momento, mejor o peor, empezamos un camino en el que todavía hoy estamos metidos de lleno. Y no, no ha sido fácil.

No está siendo fácil.

Y hoy soy consciente de que todavía nos queda mucho camino por recorrer.

Mi hijo tiene 7 años.

Hace casi dos años lo operaron de ambos pies porque había entrado en recidiva. La recidiva es un retroceso del que iré hablando posteriormente, pero tengo que decirte que ese fue el golpetazo más gordo de todos, porque no nos lo esperábamos.

Porque pasamos de «está todo bien», de ir siempre a mejor, de ir superando siempre fases y etapas… a retroceder. Y porque desconocíamos la posibilidad de retroceder.

Toda nuestra experiencia ha servido para aprender muchísimo, para compartir, para ayudar. Y eso es lo que llevo compartiendo desde hace cinco años: mi experiencia y mi aprendizaje, bueno y no tan bueno.

A mí me gusta mucho hablar, compartir, ayudar… Así que ese es el motivo principal del podcast.

Ya me irás conociendo si no me conoces. Pero siento esa necesidad interior, así que a través del podcast de mis pies zambos voy a hablar de pies zambos, voy a compartir contigo mis vivencias, mi aprendizaje, el contenido que voy publicando en el blog, cada post que voy publicando en el blog también lo compartiré aquí en el podcast.

Y también me gustaría poder compartir entrevistas con personas que queráis compartir vuestras vivencias, experiencias y conocimientos, ya seáis profesionales, pacientes o familiares.

Así que si quieres compartir tu historia, tus conocimientos… aquí me tienes. En este espacio cabemos todos, y yo creo que será bonito y será bueno este compartir conjunto.

Hoy voy a empezar desde el principio.

Va a ser un episodio introductorio. Pero sí me gustaría que en este episodio quedase claro qué es el pie zambo, en qué consiste la malformación y cómo se corrige, cuál es su tratamiento. Y ya iré profundizando cada semana, en cada episodio.

Y voy a empezar por nuestro principio, cómo fue nuestro principio.

Pie zambo, pie equinovaro, pie bot, clubfoot, talipes equinovarus, petorto…

Puedes encontrar escrito de mil formas a esta malformación, y luego en cada idioma, que es diferente.

No es algo de lo que se hable mucho… Si no eres profesional sanitario no es común saber qué es esta malformación… a menos que tú o alguien cercano la padezca.

Y la verdad es que yo creo que en todos los sentidos y en todos los niveles, sigue faltando mucha información.

Información que vaya más allá de lo que es a grandes rasgos el pie equinovaro.

Creo que la malformación, así de primeras se entiende bien. Lo que yo he echado en falta es más información de lo que implica realmente tener un pie zambo.

Y quien dice uno, dice dos, como los tiene mi hijo.

Así que voy a intentar, a través de los diferentes episodios, desgranar un poco. Para que puedas vivir conmigo la malformación y aprender lo que yo voy aprendiendo.

El pie zambo es una malformación congénita con la que nace, por lo menos, 1 de cada 1000 niños.

Esto quiero recalcarlo porque creo que es un dato a tener en cuenta, sobretodo por la poca información que hay, las pocas ayudas que hay y todo lo poco que hay… por desgracia.

No se sabe por qué se produce, pero se produce.

Y se produce en el segundo trimestre de embarazo (de la semana 12 a la 19).

De repente, un pie que se está desarrollando bien, deja de hacerlo.

Y sé que es inevitable, pero, de verdad, no sirve de nada darle vueltas y vueltas al por qué.

Simplemente es.

Y te voy a ser sincera, quitando algún comentario desafortunado que me hicieron en su día, y que me dolió (evidentemente), no recuerdo yo haberle dado muchas vueltas al por qué mi hijo ha nacido con la malformación.

Es algo que siempre he considerado fortuito. Si algo tengo claro es que lo cuidé al máximo y me cuidé al máximo.

Es así y por lo que sea tenía que ser así.

Y doy gracias, siempre he dado gracias, porque mi hijo sólo tiene los pies zambos. Y ese es motivo suficiente para dar gracias.

Siempre he aceptado la malformación en ese sentido. Pero también es bueno (porque pasamos por diferentes etapas) ir procesando cuando algo nos duele, cuando algo nos enfada, cuando algo nos entristece.

Y yo, como todo el mundo, he tenido mis procesos, mis fases y mis etapas. Creo que ahora he integrado un poquito más cosas que no había integrado… y me escucho un poquito más.

Pero te voy a decir una cosa. Algo maravilloso: el pie zambo se corrige.

Y se corrige de una forma relativamente sencilla. Y eso es fantástico.

Voy a explicar cómo se hace, desde la que para mí es la mejor forma de corrección: El Método Ponseti.

Para que te hagas una idea, el pie zambo está girado hacia adentro y terminado en punta.

Se debe conseguir dejarlo en una posición normal, y eso es lo que se hace a través del Método Ponseti.

Así que el tratamiento debe corregir esas posiciones y lograr la posición que tiene cualquier pie sin ninguna patología.

Paulatinamente a lo largo de varias semanas se van girando los pies y escayolando. Lo ideal es hacerlo de recién nacido, porque todo es más flexible y es más fácil.

¿Y qué hemos conseguido con este método?

Hemos conseguido reducir cirugías, reducir secuelas, reducir dolor.

Y esto podemos dar las gracias al Dr. Ponseti, que trabajó, que investigó para facilitar la vida y dar una mejor solución y una mejor vida a los pacientes con pie zambo.

El Dr. Ponseti es el creador de este método, y estaré eternamente agradecida siempre a él.

Como ya te acabo de comentar, la primera fase del Método de Corrección es el escayolado.

El profesional manipula el pie rotándolo y después pone unas escayolas desde los dedos de los pies hasta las ingles, dejando libres los dedos de los pies.

Es muy importante que los dedos queden libres porque si hubiera algún problema es allí donde se vería enseguida, en los dedos.

De hecho, los médicos te recalcan mucho que si observas amoratamiento o hinchazón que vayas a consulta con urgencia. Es importante.

La fase de las escayolas dura entre 5 o 7 semanas, aproximadamente. Aquí ya entran otros factores: médico, estado del pie del niño…

Es una fase que, a veces, es dura. Otras no. Cada uno tiene su propia experiencia.

Para nosotros fue una fase muy dura. Yo estoy convencida de que las escayolas le hacían daño. Le apretaban.

Fue duro, sobretodo la primera vez. Qué dolor sentimos mi marido y yo.

La primera cita con el equipo médico que iba a tratar a nuestro hijo fue el primer día de corrección. Nuestro bebé tenía 7 días.

Había sido toda una odisea llegar hasta allí porque no lo trataron en el hospital donde nació, y esa derivación urgente no fue fácil.

Era todo un poquito más complicado: a dos horas de distancia en coche, mi hijo recién nacido, yo recién parida con mis heridas…

Fuimos sin información, porque todo lo que nos habían dicho hasta entonces era que “ya nos dirían” “ya nos informarían” “cuando naciera el niño” “cuando lo vean en Traumatología”…

Supongo que nadie estaba preparado para decirnos más de lo que nos decían, pero yo hubiera agradecido que esa primera visita para explicarnos todo el proceso, hubiera sido antes del nacimiento de nuestro hijo, cuando yo estaba embarazada.

Entonces no lo sabía, pero a los pacientes diagnosticados en el propio hospital les facilitan esa cita durante el embarazo.

Entonces ya tienes más tiempo, lo tomas con más tranquilidad, puedes pensar, meditar y asimilar mucho mejor todo.

Sus primeras escayolas nos dolieron en el alma… por todo. Por cómo se dio aquella visita. Y por nosotros mismos.

Mi hijo lloró mucho, era la primera vez que lo oíamos llorar. Hasta entonces sólo había hecho algún chemeco, pero ese día lloró con una rabia, con un ímpetu…

A mí, si me preguntas ahora te diré que tengo un sentimiento como si lo hubiera abandonado, aunque yo estaba a dos metros de él, pero esa primera visita no pude estar acariciándole, no pude estar a su lado.

Y fue duro.

Y siguió siendo duro al salir de allí. Y las horas siguientes. Y los días siguientes.

Que sí, que siempre no es así. De hecho, la mayor parte de las veces no es así. Pero en nuestro caso fue así.

¿Qué le pasaba?

Me decían que no, pero yo siempre he creído que las escayolas le dolían. Porque nada lo calmaba hasta 5 días después.

Lo tenía al pecho, se enrabietaba… y tardaba cinco días en volver a estar normal.

Y así cada semana durante las cinco semanas de escayolas… hasta que las escayolas terminaron.

Y lo celebramos.

Hemos celebrado siempre cada avance. Y lo hemos celebrado de verdad, brindando por todo lo bueno que nos iba sucediendo.

Y así seguimos.

A lo largo de los podcast te iré explicando todo en detalle, pero para este episodio voy a dejarlo aquí.

Aquí, entre las escayolas y justo antes de empezar con la férula de abducción.

Estas dos fases son tan importantes como imprescindibles para que el tratamiento sea efectivo.

Pero te lo iré explicando en detalle, en profundidad, cada semana. Cada viernes.

En el siguiente episodio te explicaré cómo vivimos esas semanas de escayolas, la tortícolis congénita que no fue tortícolis y la displasia de cadera con la que nació mi hijo.

Si te ha gustado este episodio te agradeceré que me ayudes a compartirlo entre tus amigos, porque esa es la forma de ayudarme a continuar.

Recuerda que puedes encontrarme aquí en el blog, por email a info@teregbuetas.com, y en redes sociales: Facebook, Grupo privado Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest.

¡Feliz semana!