En este post comparto contigo cuándo empezó a gatear mi peque con pies zambos, cómo gateaba y cuándo empezó a caminar. Y como tengo otro peque (sin pies zambos), también la comparto. Para que veas sus diferencias de desarrollo, aunque cada niño es un mundo, mi testimonio puede servirte mucho de referencia.

Una de las cosas que más me ha sorprendido en todo este proceso que llevamos con mi hijo es algo que yo pensaba que no podría hacer y que acabó haciendo maravillosamente: gatear.

Sí, con férula Dennis-Brown y todo, mi niño gateaba con una rapidez tremenda. Claro, gateaba diferente.

Piensas que no va a poder y, sin embargo, ahí lo tienes: gateando a toda velocidad por la casa con su férula puesta. Si es que los niños tienen una capacidad de adaptación que no deja de asombrarme.

Lo confieso, llegué a dudar de que mi hijo llegara a gatear con el aparato, o por lo menos que gatearía tan rápido.

Y es que esta y la de si tardara mucho en empezar a caminar es una de las infinitas dudas y preocupaciones que tenemos los padres con nuestros niños. Y yo, claro, también la tuve.

Así que como sé que te voy a contar mi experiencia. Mi experiencia con mis dos hijos, y las diferencias entre ambos.

No podemos evitarlo, son dudas que nos surgen, porque tenemos miedo de que a nuestros bebés los pies zambos les impidan seguir un ritmo normal en su desarrollo, por eso te cuento mi experiencia Haz click para twittear

Mis hijos se llevan 22 meses, así que me ha resultado muy fácil “comparar” todos sus comportamientos y desarrollo.

Sé que no es bueno compararlos, y soy consciente de que ambos son diferentes (y además muy diferentes) en todo, y por supuesto también en sus gustos y personalidad.

Pero es inevitable comparar, porque los padres tenemos una tendencia natural a guardar recuerdos y fechas importantes para nosotros… y el desarrollo de nuestros bebés son hitos que guardamos. Y en mi caso, por partida doble y muy seguido.

Lo que más me ha sorprendido es que mi peque mayor, con sus piececitos zambos, no se vio limitado por esa barra que lo inmovilizaba (la férula dennis-brown), y empezó a gatear cuando tocaba… y gateaba tan bien y tan rápido que hoy recordándolo aún me emociono.

Porque nada limitó lo que él quería hacer. Vale, no podía mover los pies como hacen los niños al gatear, él movía las rodillas y los pies iban paralelos barriendo el suelo con la férula… Y tan rápido que si lo vieras alucinarías, de verdad.

Y cuando quiso ponerse de pie, lo hizo. Con más esfuerzo que cualquier otro niño, de acuerdo, pero él quería ponerse de pie y se puso de pie.

Y cuando quiso moverse de pie, también lo hizo. Recuerdo cómo se movía agarrado a los sitios arrastrando los pies con la barra, de pie.

Sinceramente, me siento orgullosa. Muy orgullosa.

No sé si su carácter tenaz y fuerte lo ha marcado todo el proceso que ha vivido con sus pies, o si nació ya así, pero hasta ahora siempre ha luchado y se ha esforzado en hacer lo que él quería hacer. Y quiere hacer todo lo que hace cualquier niño.

Y si me estás leyendo y tu hijo no gatea, o va lento, o cualquier otra cosa… Te voy a contar mi otra experiencia.

Mi hijo pequeño no ha tenido ninguna limitación. Y tardó en gatear. Y ni siquiera llegó a gatear, se movía medio de lado arrastrando una pierna.

¿Y cuándo empezó a caminar?

Casi a la misma edad que su hermano.

Así es… En realidad, cada niño tiene su ritmo y es algo que a veces no vemos… Seguramente, si hubiera sido al revés, y hubiera sido mi hijo pequeño el de los pies zambos yo estaría convencida de que no gateó porque no podía con la barra.

Pero no es así. Cada niño es diferente, y cada uno tiene un ritmo de desarrollo diferente, igual que una personalidad, gustos y forma de ser… Y eso nada tiene que ver con los pies zambos.

Si antes de leer este post tenías cierta inquietud o preocupación por este tema, espero haberte ayudado.

Y si tienes cualquier duda, puedes preguntarme en los comentarios del post e intentaré ayudarte en lo que pueda. También agradeceré compartas tu experiencia aquí en el blog, esto ayudará a muchos otros papás cuando lo lean.

Un abrazo infinito,