Hoy se me ha encogido el corazón al leer el mensaje que me ha escrito K., de 16 años.

Y necesito escribirlo para ver si entre tod@s podemos ayudar, o porque igual estás leyendo y tú eres quién está en esta situación, o es tu hij@…

Así es la vida… y esta su historia.

K. nació con los dos pies equinovaros. Pero no vieron su malformación hasta que nació, y no estaba en España.

Su madre hizo todo lo que pudo, la llevó a varios doctores, fundaciones… sin conseguir que le hicieran nada durante su primer año de vida.

Hasta que, a través de un amigo, decidió traer a la niña a España para que la miraran.

No me queda muy claro a cuántas operaciones la sometieron, pero entiendo que fueron muchas y que la última fue a los 12 años de edad.

Ahora su pie izquierdo está bien, pero el derecho no.

¿Qué pasa con el pie derecho?

Pues que no apoya bien, anda de puntillas y hacia afuera, y no tiene movilidad hacia adelante. Y todo ello hace que camine de forma extraña.

K. me comenta que siente mucho complejo porque la gente la mira, y la mira raro. Es consciente de que su forma de caminar no es la correcta, se siente torpe y según el calzado que lleva le duele el pie.

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Imagen tomada de pixabay.com

Me cuenta que este problema lo tiene debido a la última operación.

La operaron después de sufrir un esguince y de estar bastante tiempo sin apoyar el pie, como no lo apoyaba bien, los médicos decidieron que lo mejor era volver a operar para que pudiera apoyarlo completamente.

Pero la operación no solucionó el problema, sí que lo mejoró un poco.

Lleva cuatro años caminando con ese pie de puntillas, a raíz de la operación se le quedó más hacia afuera y deformado y, sin querer, lo gira demasiado. No tiene control sobre su propio pie.

Y me escribe porque los médicos ya no le dan ninguna solución. No quieren volver a operarla porque ya ha tenido muchas intervenciones y es muy joven, pero ella no se conforma con vivir así.

K. me pregunta por algún especialista que pueda ayudarla. Le he recomendado una doctora que trabaja en Barcelona y que a mí me han recomendado, dicen que es muy buena.

No es la doctora que ha tratado a mi hijo, ni siquiera el hospital, pero sí estoy pensando en pedir una segunda opinión allí.

Otra recomendación que, desde aquí, le hago a K. es que encuentre un buen fisioterapeuta que trabaje su pie. De verdad que, a veces, hacen milagros. Creo que a K. le iría muy bien porque precisamente una de las cosas que está trabajando mucho la fisioterapeuta de mi hijo es que apoye bien al caminar, sin eso no hay nada que hacer.

No sé si a ti te pasa lo mismo, pero a mí el mensaje de K. me ha tocado el corazón. Tiene 16 años y es una niña acomplejada y dolorida que lleva toda la vida de operación en operación y sigue sin estar bien… Y es que es tan importante dar con un buen profesional…

Desde aquí, si sabéis de alguna otra cosa que pueda ayudarla… os lo agradeceremos ambas infinito.

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