El post de hoy es muy especial, porque no voy a contar sobre mi experiencia, sino será otra mamá la que te va a contar su historia. Una mamá de un niño que nació con un pie zambo. Este blog me está permitiendo conocer personas que han pasado por experiencias similares a la mía, incluso peores. No voy a desvelar su nombre porque prefiere mantener su privacidad, pero su historia realmente merece la pena ser leída. Aunque ya le he dado las gracias personalmente, aprovecho a dárselas desde aquí otra vez: muchísimas gracias por esta maravillosa colaboración.

Te dejo con ella y lo que ha vivido con su pequeño.

«Hola, voy a contar un poco mi historia. Tuve un parto complicado, que finalmente acabó en cesárea. Yo no sabía nada de lo que era un pie zambo ni conocía a nadie con este caso.

Cuando me dieron al niño, simplemente estaba tapado y yo, como cualquier madre del mundo, estaba experimentando el sentimiento de ser madre, de tener a tu hijo abrazado. al rato, cuando me subieron a la habitación allí estaba mi familia y en uno de esos momentos que el niño va de brazo en brazo, lo destaparon y mi madre gritó: «¡Ay, el pie!».

Hasta ese momento no me dijeron NADA, fue ahí donde vi un pie zambo por primera vez, el de mi hijo. Me impresionó muchísimo y no sabía qué hacer más que llorar.

Al rato vinieron la pediatra y la traumatóloga y me dijeron que tenían que escayolarlo. Me explicaron más o menos el proceso que teníamos que hacer pero para mí todo era nuevo.

La traumatóloga me dijo que no me preocupara, que esto tenía cura y que iba a quedar bien. Primero me dijo que sólo con las escayolas quedaría bien, luego, que tal vez necesitaría una pequeña intervención, luego lo de la férula… y poco a poco me contaron todo el proceso.

Nos derivaron a otro hospital donde había traumatólogos infantiles y allí conocimos a la que es la traumatóloga de nuestro hijo, una profesional de primera. Con ella todo fue más fácil. Nos habló con claridad, nos explicó todo el proceso meticulosamente y empezamos con ella el método Ponseti. Seguimos sus instrucciones a rajatabla y después de 5 años nuestro hijo camina y corre como cualquier otro niño. La única diferencia es que sigue utilizando calzado de horma recta, por lo demás nadie diría que nació con un pie zambo.

En el otro hospital le cambiaban la escayola cada semana. Allí aprovechábamos para darle un baño, su baño de la semana, en la pila de la consulta. Lo llevábamos a pesar y entre escayola y escayola le hacíamos las revisiones que se les hacen a los niños recién nacidos.

A las 6 semanas se le operó, un pequeño corte, pero al ser tan pequeño tuvieron que anestesiarlo y pasar una noche en el hospital. Tres semanas más de escayolas y luego pasamos ya a la férula durante 23 horas al día. Así estuvimos hasta que la doctora nos dijo que el niño ya quería caminar y progresivamente se la quitamos hasta tenerla 12 horas, las horas de sueño. Nuestro hijo no gateó, no podía, pero tenía las piernas fuertes por el peso de las escayolas y de la férula así que empezó a andar muy pronto, el día de su primer cumpleaños.

Y así estuvimos hasta los 4 años y medio. Dennis Brown por la noche, horma recta por el día.

Llegó el día de la visita de los 4 años y medio y nos quitó el Dennis Brown. Esa noche mi hijo no podía dormir porque no sabía dormir con los pies juntos, le tuvimos que poner una almohada entre las piernas…

Ahora tiene 5 años, seguimos con la horma recta, al menos hasta los 7 u 8 años… Y sí, sí que tuvo solución.

¿Qué es lo más difícil? Buscar zapatos de horma recta, ese es nuestro hándicap. Casi soy una experta en empresas que fabrican calzado ortopédico infantil. Y tengo que pensar en cuándo mi hijo necesitará unos zapatos para buscarlos y pedirlos 30 días antes como mínimo, y calcular si le crecerá el pie…»

Y hasta aquí su historia. La historia de otra mamá cuyo peque nació con un pie zambo. Me ha estremecido su relato sobre todo por la forma en la que se enteró, y me doy cuenta leyéndola o leyendo a muchos de vosotros, que he tenido mucha, pero que mucha suerte, porque a mi pequeñín le ha ido tan tan bien que ni siquiera precisó el corte del tendón de Aquiles, y hoy, con casi cuatro años y medio, duerme ya hace mucho tiempo sin férula Dennis Brown y estamos pendientes únicamente de que nos quiten el calzado de horma recta. En dos semanas tenemos la próxima visita y te contaré qué nos han dicho.

Muchísimas gracias a esta mamá por contarnos su historia, muchísimas gracias a ti por leernos y si tú también quieres contar tu historia a través del blog, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo.

Mil gracias y hasta la próxima 🙂


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