No debería escribir este post, porque lo normal es que este tipo de fallos no sucedan en sitios tan especializados como son las ortopedias. Pero sí, las tiendas que venden productos de ortopedia se equivocan, y mucho.

Quizás el problema es que ponen en la atención al público a personas que no están preparadas para ello y, lo que es peor, que no toman conciencia de la importancia que tiene una buena atención y no equivocarse respecto al producto que venden. Y con el calzado de horma recta tienes que estar muy atento.

Las primeras compras de los zapatos de mi hijo los realicé en una ortopedia situada en una localidad a media hora de donde vivo. No es que esté lejos, pero contando que en ese momento yo me tenía que desplazar con mi hijo y mi otro hijo (recién nacido), pues la verdad es que no me venía nada bien, y esos viajes eran toda una comedia.welcome-305504_960_720

La tercera vez que fui no estaba la dependienta que me había atendido las dos veces anteriores y que era con la que yo había hablado por teléfono (yo siempre llamaba para confirmar que tenían zapatos de la talla que necesitaba mi hijo), y ella siempre me decía que sí, que tenían un montón. Y el montón resultaba ser sólo un par de zapatos, o como mucho dos. Vamos, que no podía elegir.

Esa tercera vez yo iba un poco mosqueada porque la vez anterior la dependienta me había aconsejado insistentemente que le cogiera una talla menos (insistiendo mucho), y yo le hice caso. Ese calzado le duró un mes.

La técnica que utilizaba la dependienta para ver si el calzado era el adecuado para el niño te la cuento porque esta práctica la he visto ya en más de una zapatería (incluso las de calzado normal), y es la de poner un dedo detrás del talón. Si el dedo cabe, esa es la talla. Por favor, no utilices esta técnica para comprar el calzado a tu hijo.

¿Por qué no hacer caso de esta técnica mal utilizada?

Porque en cuanto metes el dedo en su talón, automáticamente, el niño contrae el pie y lo arrastra hacia delante, comprimiendo el pie y llevándolo hacia delante.

shoes-960899_960_720Así que esos zapatos me duraron exactamente un mes. Como te he comentado, yo había hablado por teléfono con la dependienta y ella me había asegurado que tenía varios modelos. Cuando llegamos ella no estaba, su compañera me sacó dos o tres modelos y yo escogí uno, asegurándome de la talla (su compañera volvió a indicarme la técnica del dedo, pero ahí ya no me dejé convencer).

Y cual fue nuestra desagradable sorpresa cuando llegamos a casa y nos dimos cuenta de que ¡NO eran de horma recta!

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Imagen tomada de podortosis

Te voy a decir que a simple vista no se aprecia, tienes que fijarte mucho para darte cuenta. Realmente fue mi madre quien, mientras los examinaba, se dio cuenta de que no eran de horma recta.

Al día siguiente llamé a la ortopedia y me atendió por teléfono la dependienta de las otras veces, y me comentó que ya se habían dado cuenta, que si quería cambiarlos fuera que tenían un par que seguro le irían bien a mi hijo.

Me sentó tan mal… Que no volví.

Y a partir de entonces empecé a comprar por internet. Sí, por internet. Estuve mirando en ortopedias que vendían online y para mi disgusto hay muy poquitas, y con escasos modelos. Y sólo he encontrado una que tiene un calzado bueno, moderno y de calidad, eso sí, tienes que estar también muy atento que no te den gato por liebre, porque los errores son muy frecuentes. e-commerce-402822_960_720

El precio oscila entre 80 y 100 euros, depende del modelo.

El principal problema es que tardas bastante en recibir los pedidos (alrededor de un mes), ya que el fabricante los hace a demanda, así que cuando tienes a tu hijo con los pies apretados por los zapatos esto es un inconveniente.

Y recalco que hay que tener mucho cuidado y revisar bien el calzado, ya que mi experiencia es que, en la mayoría de ortopedias, se equivocan bastante con los pedidos.

En mi primer pedido me enviaron un modelo que no era, y  como no era el que quería solicité el cambio. Me lo cambiaron sin problemas y relativamente rápido, eso sí.

Y en otro pedido tardé dos meses en recibirlo (afortunadamente mi hijo tenía las zapatillas de deporte que le iban bien, así que iba calzado todo el día con zapatillas de deporte porque no llegaban las botas de invierno). ¿Qué pasó? Pues que después de esperar un mes recibí unas botas de rectaforma (otra horma de ortopedia). Lo peor de todo es que cuando me di cuenta mi hijo llevaba un día utilizándolas, y caminaba raro, pero yo pensaba que era porque eran nuevas.

Cuando llamé a la ortopedia para reclamar, ¿sabes qué me dijeron? Que no pasaba nada, que el fabricante  les había dicho que había muy poca diferencia entre una horma y otra, y que podía utilizarlas tranquilamente.

Me enfadé muchísimo y le dije que después del camino recorrido no eran ellos los que tenían que decidir eso, que para eso ya estaba la traumatóloga y ella decía que sólo podía utilizar calzado de horma recta.

Esa era la opción más cómoda para la ortopedia, para los pies de mi hijo hubiera sido nefasto. Así que tuvimos que esperar otro  mes más a recibir las botas, eso sí, esta vez de horma recta.

Así que desde entonces reviso todo con lupa. Espero que los errores que las ortopedias tuvieron conmigo sirvan para que no los tengan contigo. Ya sabes, revisa bien el calzado antes de comprarlo o cuando lo recibas. En el post Qué es el calzado de horma recta tienes en detalle cómo debe ser el calzado de tu hijo, qué diferencia su horma del resto.

Un abrazo y hasta la próxima,