Nuestra segunda incursión en una ortopedia fue el día en que le quitaron las últimas escayolas. Como ya te comenté en el post La última escayola, nos citaron muy temprano en Traumatología para que una vez le hubieran quitado las escayolas tuvieramos tiempo de ir a la ortopedia, le prepararan la férula Dennis-Brown, y volvieramos al Hospital para que la traumatóloga comprobara que estaba todo correctamente colocado.

Nos recomendaron una ortopedia que estaba a cinco minutos del hospital y que tenía técnicos ortopedistas muy preparados y acostumbrados a hacer y colocar férulas Dennis-Brown.

Fuimos con la receta (nombre de la férula y medidas). El técnico fue súper amable y muy cariñoso con mi hijo. Lo primero que hizo fue mirarle los pies y probarle el calzado, para ver la talla de las botas. Son botitas blancas abiertas por delante (esto es una ventaja porque se pueden apurar más tiempo) y abrochadas con cordones.

El hombre nos aconsejó que le fueran bastante grandes, ya que el crecimiento del pie en estas edades es muy rápido. Pero tampoco pueden serlo tanto como para que le vayan holgadas, ya que tienen que ajustarle bien al pie para que no se pueda mover (el pie tiene que quedar sujeto en la misma posición, tanto a la barra como con respecto a las piernas del niño).

La abertura tiene que ser proporcional a las medidas de hombros y caderas. Lo midió y le preparó las botas.

A las botas les coloca unos enganches por debajo, que son lo que sujetan las botas a la barra.

Férula de Dennis-Brown con todas las botitas que utilizó mi hijo

Férula de Dennis-Brown con todas las botitas que utilizó mi hijo

En la foto puedes ver cómo son las botas y la barra, aunque no se aprecia el enganche (esta foto la hicimos antes de donar al hospital todas las botas, cuando mi hijo terminó el tratamiento). La moneda es para que se aprecie la talla de las botas y la barra.

La barra tiene la longitud dependiendo también de las medidas del niño (distancia entre hombros y distancia entre caderas). Como mi hijo era muy alto la barra que le pusieron era larga y fue la que utilizó durante todo el tiempo de corrección.

Cuando lo tuvo terminado se las probó, corrigió alguna cosa y nos fuimos otra vez al Hospital. Allí comprobaron que todo estuviera correcto y, como lo estaba, nos fuimos para casa.

Las indicaciones que nos dieron para el uso de la férula fueron:

LLevar la férula siempre, día y noche, sólo se le quitará en los momentos puntuales de baño y cambio de pañal o ropa.

Hay que ir a ortopedias especializadas que cuenten con profesionales, supone un riesgo para la corrección una férula mal posicionada. Y hay dependientes de ortopedia que se toman muy a la ligera estos temas, y con tal de vender te venden lo que sea y como sea (por desgracia, me he topado con algunos así, pero eso ya te lo contaré en otro post).

Y hasta aquí por hoy… ¡Hasta el próximo viernes!
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